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viernes, 29 de octubre de 2010

Juego del Balero

Historia del Balero:
Los orígenes del balero o juegos de “cuenco y bola”, “anillo y clavija” si bien son un tanto confusos, se conocen en todo el mundo. Se cree que sus raíces provengan del juego “Bilboquet” (o receptor de Bilbo - Su nombre en francés es: de bille (bola de billar) y bocquet que designa la punta de un dardo). de origen francés
siglo XVI en la corte del rey Enrique III quien solía jugar en plena vía pública seguido por sus favoritos y Bufones. París todo, jugaba para imitar a su Rey; pero, luego de su muerte, el juego pasó de moda y durante cien años sólo se acordaron de él algunos entusiastas. El juego se renovó y vivió a su época de oro bajo el reinado de Luis XV donde ningún “elegante” salía a la calle sin su “Bilboquet” de marfil. Para algunos toma su forma de antiguos rompecabezas utilizados en batallas y si bien en castellano se lo conoce como "boliche", en cada país o región se lo conoce como: "balero", “perinola”, “coca” (Colombia), “kendama” (Japón), “yingu” (corea), “pommawonga”, “emboque”, “carambola”, etc. Aproximadamente para 1910, renace nuevamente el juego en Francia y se crean academias de enseñanza: como la forma y el tamaño antiguos resultaban monótonos, se comenzaron a hacer de formas caprichosas: la "copa", el "cubo", la "botella", el "sombrero", el "plumero", etc. En tamaños había también una variedad inmensa, desde el "Terror", cuya bola de madera de olmo era tan grande como una sandía y pesaba más de 5 kilos, hasta el "Bibí", pequeño como una cereza, y el "Costaud" formado por una perlita dorada y un mango no más grande que un fósforo.

En las selvas de Brasil, los indios se servían de una calavera de tortuga como esfera del "boliche", lo mismo ocurre con los esquimales al norte de América e indígenas del sur argentino donde los cráneos de animales y huesos imitan el juego. En la memoria de nuestros abuelos y abuelas, el balero de palo y bola (“macho”) era exclusivamente de uso masculino mientras que el de copa y bola (“hembra”), femenino. Era puesto en “penitencia” quién no jugara con el balero estipulado para su sexo, sin embargo, las horas de la siesta se prestaban para romper esa norma. Actualmente el balero de “copa y bola” es para niños /as de entre 5 y 8 años y el de “palo y bola” para mayores de 8 no teniendo límite de edad. Se juegan series de 50 tiros individualmente y gana quién obtenga mayor porcentaje de aciertos, esto es, embocar la bola en el palito o sobre la copa.

OTROS NOMBRES: Argentina – Balero , Boliche, Emboque / Bolivia – Choca / Brasil – Bilboque / Chile, emboque, boliche / Colombia – Boliche, Balero / Costa Rica – Boliche / Cuba, hoyuelo / Ecuador, balero / Francia– Bilboquet / Japón - Kendama / Corea – Jangu / México – Balero / Paraguay, balero, bolero / Perú, balero, boliche , carambola / Pima Tribe – Chelgwegoooot / Portugal, boliche, coca. / Puerto Rico, boliche / España - boliche, boliz (Cataluña) / Venezuela – Coca, Boliche o Perinola

viernes, 1 de agosto de 2008

Por que Madera y Negro...


La madera, materia prima de los primeros juegos y juguetes juntamente con el hueso y la piedra, acompaña a lo largo de la historia al ser humano y por ende, a cuanta civilización éste construyó y constituyó. Como material noble, cálido y maleable escolta al hombre en su afán y necesidad lúdico-humana de creación, recreación, esparcimiento y diversión. Invita a interactuar y a poner en movimiento nuestra habilidad y destrezas tanto exterior como interiormente y es la colonizadora de artes y oficios históricos: tallador, carpintero, tornero, escultor, escuadrador, luthiers, etc.




El color Negro por su parte, quizá asociado a lo oscuro, lo sombrío, la noche y porque no al miedo, el pecado y la muerte; pretende recuperar eso de fantástico y temido que poseen nuestras aventuras lúdicas. Analizando el origen y la historia de los juegos, descubrimos que gran parte de ellos nos conectan con lo desconocido, lo no asumido o asimilado como parte de la vida misma. En este sentido viejas armas de guerra desde las boleadoras, arcos y flechas indígenas hasta las mazas de guerra (baleros), pasando por utensilios para purificar almas (bolos) o bendecir cosechas (trompos), fueron conquistando públicos como simples juegos, capaces de ponernos en situación de esos escenarios temidos y a la vez deseados. Esta escenificación desde lo lúdico, posibilitan en el ser humano además de conocimiento, dominio de miedos e incertidumbres; preparándonos para el encuentro, ahora más seguro de sí mismo, de nuevos desafíos. Es en este color Negro, que aparecen nuestros dragones, cucos o fantasmas legendarios, temidos y temibles, fruto de la imaginación y fantasías, que invitados al juego colaboran discretamente (tanto en solitario como en grupo), con nuestro crecimiento psico-bio-social humano.

Por tanto, sea jugando a la guerra, a la escondida, a la rayuela o simplemente desarrollando habilidades o estrategias, encontramos en el acto y en el contacto lúdico, una forma creativa para poder enfrentar y asimilar en el presente nuevas guerras, armas, crisis, pecados y muertes; en definitiva: luces y oscuridades humanas omnipresentes.